Misma Sintonia

Misma Sintonia

Todos tenemos dentro de nosotros la voz de Dios (Espíritu Santo) pero también la voz del miedo (Espíritu del mal), y libremente escogemos si escuchar a Dios o no.

Uno especialmente cuando pasa por una situación difícil la voz del miedo salta rápidamente para llenarnos de temor, angustias, dudas y ver todo negativo. Nos exige saber y entender el porqué, cuando en la mayoría de casos eso está fuera de nuestro alcance, haciéndonos sentir inútiles, sin solución y que Dios no nos ama. 

Dios nos dice siempre, “No tengas miedo, yo siempre estoy contigo”. Pero por alguna razón, nos olvidamos de eso y escuchamos más fuerte: no voy a poder, no va salir bien, porque a mi, no soy suficiente, que hice mal, y mil  cosas más así. Lo repetimos una y otra vez en nuestra mente, lo volvemos palabra cuando lo decimos en voz alta a nosotros mismos y a otras personas y por ende lo volvemos verdadero.

 La voz del miedo entró en nuestra mente, boca y corazón. Nos paraliza, nos ciega, nos etiqueta y nos hace creer algo que no es verdad. Más importante, nos elimina la posibilidad de escuchar la voz de Dios que te dice: “No tengas miedo, yo siempre estoy contigo” .

Se nos hace difícil entender y aceptar que Dios está con nosotros en ese sufrimiento y se nos hace aún más difícil entender que nos ama en ese momento. Tendríamos que cambiar de sintonía, de “radio” y escuchar Su voz, y en vez de decirnos: no voy a poder, cambiar y repetirnos: Dios está conmigo, me ama, no me va dejar, con Él podré hacerlo.

Así tu mente, tu cuerpo y tu corazón piensan, hablan y sienten a Dios. Ahí estarás sincronizado con El, en la misma sintonía. 

Así podrás empezar a llenarte de su gracia, porque la gracia no son solo dones que Dios nos regala, si no es Dios mismo dándose e introduciendo en nosotros. 

 

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